Iglesia Evangélica Luterana Argentina


 



Los cristianos somos todos miembros de un solo cuerpo que trasciende las fronteras de cualquier tipo.

Énfasis del Plan Nacional de IELA 2012-2013


 

 

LOS LUTERANOS CREEMOS, ENSEÑAMOS Y CONFESAMOS:

 

A. BIBLIA:

 

•  la Biblia es, en todos sus términos, la palabra de Dios;

•  consecuentemente, todos los hechos relatados son absolutamente verdaderos;

•  se interpreta a sí misma;

•  es la única verdad divina conocida sobre la tierra;

•  anuncia la salvación únicamente por la fe en Jesucristo; y

•  por lo tanto debe ser diligentemente oída y estudiada.

Referencias: 2 Pedro 1.21; 1 Corintios 2.13; Juan 5.39; Lucas 11.28.

 

B. DIOS TRINO. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  Dios es trino. Esto es, un solo Dios en tres personas: Padre, Hijo y Espíritu Santo;

•  estas tres personas son iguales;

•  ignorar o negar uno es rechazar a todos;

•  Él es el Creador, Redentor y Santificador.

Referencias: Deuteronomio 6.4; Mateo 28.19; Juan 5.23; 1Juan 2.23; Génesis 1.1; 1 Juan 2.1,2; Romanos 15.13.

 

C. EL HOMBRE. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  el hombre no es producto de una evolución, sino que fue hecho por Dios en un acto directo de creación;

•  le fue dada un alma inmortal, dotada de perfecta santidad y creada para vivir eternamente;

•  al no permanecer en obediencia a la voluntad divina, rompió la comunión íntima con Dios y quedó totalmente inclinado al mal y sujeto a la muerte;

•  en su estado natural, no puede, por cualquier poder o fuerza de su parte, restablecer las relaciones con Dios.

Referencias: Génesis 2.7; 1.27; Génesis 3; Salmo 14.3; Romanos 5.12; Isaías 64.6; Salmo 143.2; 1 Corintios 2.14.

 

D. LA LEY DE DIOS. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  la ley de Dios exige espíritu, pensamientos, palabras y acciones perfectas;

•  la ley condena íntegramente a todos aquellos que la transgreden;

•  la ley no puede salvar a los hombres, porque nadie puede cumplirla a la perfección;

•  su función principal es la de llevar al hombre al conocimiento de su condición de pecador.

Referencias: Mateo 5.48; Levítico 19.2; Deuteronomio 27.26; Romanos 3.20.

 

E. EL PECADO. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  cada pensamiento, palabra y hecho contrario a la ley de Dios es pecado;

•  cada ser humano es pecador de nacimiento;

•  todo el mal en el mundo es consecuencia del pecado del hombre;

•  el pecado lleva a la condenación.

Referencias: 1 Juan 3.4; Juan 3.6; Génesis 8.21; Romanos 5.12; Salmo 5.4.

 

F. LA JUSTIFICACIÓN. Creemos , confesamos y enseñamos que:

 

•  todo cuanto era necesario para la reconciliación del mundo con Dios fue hecho cuando Jesucristo, cargando con el castigo que merecían los hombres pecadores, dio su vida en la cruz, y resucitó;

•  Dios, a causa de la obra de Jesucristo, declaró a la humanidad libre de la deuda y culpa del pecado;

•  esta justificación se hace realidad en la vida de la persona cuando el Espíritu Santo provoca en ella, la aceptación de la misma; y le es imputada la justicia de Cristo;

•  por causa de Jesucristo y a través de la fe, cada persona que cree es declarada libre de su culpa y puesta en paz con Dios; esto es un regalo del amor de Dios.

Referencias: 2 Corintios 5.19; Romanos 5.1,18,19; Hechos 10.43; Romanos 3:22-24,28; Efesios 2.8.

 

G. LA GRACIA. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  la gracia es la actitud y predisposición de bondad y compasión de Dios, mostrada al hombre pecador, que no puede hacer nada en su propio beneficio. Dios viene en favor del hombre, aún cuando el hombre está en contra de Dios.

•  esta gracia es gratuita porque no está basada en ningún mérito u ofrecimiento de parte del hombre.

•  esta gracia es universal: Dios se encarnó en Jesucristo para beneficiar a toda la humanidad; todos han sido declarados justos a través de él, y ésta invitación de gracia se extiende a todos, si bien sólo se benefician con ella quienes la aceptan por medio de la fe.

•  la gracia de Dios es revelada en el envío de Jesucristo como hombre, en la justificación del pecador, en su regeneración por el Espíritu Santo y en su glorificación.

•  la gracia de Dios es resistible.

Referencias: Romanos 11.6; Efesios 2.1-10; Romanos 5.20-21; Romanos 3.21-31; Tito 3.3-7

 

H. EL SALVADOR. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  Jesucristo es el Hijo de Dios, que es igual al Padre y al Espíritu Santo en todos los sentidos;

•  también es el hijo de la virgen María y que fue hecho hombre a fin de que pudiese redimir al mundo;

•  satisfizo las exigencias de la ley divina en lugar de todos los hombres, guardando los mandamientos de Dios en nuestro lugar;

•  cargó con el castigo de nuestros pecados sufriendo y muriendo en la cruz, en nuestro lugar;

•  resucitó corporalmente de entre los muertos y hoy vive;

•  vendrá visiblemente por segunda y última vez en el fin del mundo para juzgar a los vivos y a los muertos.

Referencias: Juan 5.20, 23; 10.30; 14.9; Mateo 1.18-25; 1Pedro 2.22-24; Gálatas 4.4,5; 3.13; 1 Juan 2.1,2; Romanos 4.25; Juan 14.19; Hechos 1.11; 10.42.

 

I. EL EVANGELIO. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  el evangelio no es una nueva ley o ley superior, sino que es la revelación de la buena noticia de aquello que Dios en su gran amor y bondad hizo, hace, y continúa haciendo, por medio de Cristo para la salvación de la humanidad;

•  el evangelio ofrece en forma gratuita a todos los pecadores la justificación lograda por Jesucristo;

•  por el evangelio de Jesucristo, Dios salva eternamente a aquellos que con fe aceptan sus promesas.

Referencias: Ezequiel 33.11; 1 Timoteo 2.4; Lucas 4.18,19; Juan 3.16; Romanos 3.21-24; 1.16.

 

J. EL ARREPENTIMIENTO. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  el arrepentimiento es el reconocimiento del pecado y el sincero pesar por el mismo;

•  el arrepentimiento es una condición sin la cual ningún hombre puede tener la esperanza de ser salvo;

•  todo pecador verdaderamente arrepentido tiene asegurado el perdón gratuito y completo de Dios, por los méritos de Jesucristo.

Referencias: Isaías 55.6,7; Mateo 4.7; Marcos 1.15; Lucas 18.13,14; Hechos 2.38; 2Corintios 7.10.

 

K. LA FE. Creemos , confesamos y enseñamos que:

 

•  la fe es la aceptación de Jesucristo, por parte del pecador arrepentido, como su real y único Salvador, y la completa confianza en él para el perdón de los pecados y la salvación;

•  la fe no es un acto personal o un mérito humano, sino la obra del Espíritu Santo;

•  aquel que permanece en esta fe hasta el fin, será salvo real, plena y eternamente;

•  sin fe la salvación es imposible.

Referencias: Juan 1.12, 16; Hechos 10.43; Gálatas 2.16; 1Corintios 12.3; 1 Pedro 1.5; Hechos 16.31; Mateo 24.13; Juan 3.36; Hebreos 11.6

 

L. ESPIRITU SANTO. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  el Espíritu Santo es una persona del Dios Trino, por lo tanto, no es una mera fuerza, poder o manifestación de Dios que esté a disposición del creyente.

•  es Él quien opera en la persona el nuevo nacimiento o regeneración por medio del arrepentimiento y la fe;

•  el bautismo del Espíritu Santo que se promete en la Biblia ocurre en el momento de la regeneración, y no necesariamente se manifiesta de un modo extraordinario.

•  el Espíritu Santo habita en el creyente, lo hace hijo de Dios y lo une a la familia de la fe (la iglesia); su permanencia le garantiza la salvación y su herencia en los cielos.

•  el Espíritu Santo santifica al creyente, consagrándolo y buscando su pleno desarrollo.

•  los dones y frutos que da el Espíritu Santo son para el crecimiento del reino de Dios y no para provecho personal o como un fin en sí mismos.

•  el Espíritu Santo actúa a través de los medios de gracia ( la Palabra de Dios, sea ésta escrita, hablada o visible; Bautismo y Santa Cena), y es libre de hacerlo en la forma que mejor le pareciere.

•  la venida del Espíritu Santo inaugura los tiempos previos a la segunda venida de Jesucristo. Él resucitará a los creyentes y los glorificará. Es el anticipo de lo que seremos y recibiremos en la vida eterna.

Referencias: Mateo 28.19; 1Corintios 2.11,12; Juan 16.8-11; Juan 3.8; Romanos 8.15-17; Tito 3.5-7; Efesios 1.13-14; 1Tesalonicenses 4.7,8; Hechos 2.17; Romanos 8.11; 2 Corintios 3.18

 

L. LA CONVERSIÓN. Creemos , confesamos y enseñamos que:

 

•  la conversión no es un mero cambio de conducta, sino un cambio de corazón, un renacer espiritual del hombre;

•  la conversión no es un acto del hombre, sino que es realizada por el Espíritu Santo por medio de la Palabra ;

•  la conversión se imputa en y a través de la fe en Jesucristo como Salvador y Señor.

Referencias: Joel 2.13; Ezequiel 11.19; Jeremías 31.18; Juan 1.12,13; Romanos 10.17; 1Juan 5.1.

 

M. LA SANTIFICACIÓN. Creemos , confesamos y enseñamos que:

 

•  la conducta y vida santificadas siguen a la conversión, y que son frutos y consecuencia de la fe;

•  todos los cristianos deben ser, y son, activos en buenas obras;

•  aunque la madurez y el crecimiento son progresivos, la perfección no será alcanzada sino en la vida eterna.

Referencias: Juan 3.3; 2Corintios 7.1; Gálatas 5.6, 25; 1 Tesalonicenses 4.7; Efesios 2.10; 1 Pedro 1.15; Romanos 7.15-25; Filipenses 3.12-14.

 

N. LA IGLESIA. Creemos , confesamos y enseñamos que:

 

•  existe una iglesia invisible, que es el conjunto de todos aquellos que aceptan verdadera y sinceramente a Jesucristo como su Salvador;

•  esa iglesia es una sola;

•  Jesucristo es cabeza y Señor de la misma;

•  todos sus miembros gozan de iguales derechos;

•  tiene sus miembros dondequiera que se conozca, acepte y proclame activamente el evangelio de Cristo.

•  durará para siempre.

•  existe una iglesia cristiana visible, la cual se compone de todos aquellos que profesan la fe cristiana y se reúnen en torno a la palabra de Dios y los sacramentos;

•  es triste, sin embargo, que, a causa de la inherente inclinación del hombre hacia el mal, en esta iglesia visible siempre hay hipócritas, defensores de falsas doctrinas y de prácticas no cristianas. A pesar de eso, es deber de todo cristiano sincero buscar aquella parte de la iglesia visible que retiene la pura doctrina y la práctica correcta y unirse a ella.

•  los sistemas jerárquicos de gobierno eclesiástico no están de acuerdo a las Escrituras y sostenemos la autonomía de la congregación o comunidad local, que, sin embargo, está ligada a la palabra de Dios en enseñanza y práctica.

•  los laicos o miembros, en virtud de su sacerdocio real, toman parte activa en el gobierno y trabajo de la iglesia. De todos modos, la iglesia luterana ha elaborado ciertas pautas operativas a fin de desarrollar su trabajo en forma efectiva y ordenada. Para ello se crean, a menudo, distintos organismos cuya principal función es la de encaminar el trabajo mancomunado de las congregaciones o comunidades.

Referencias: Juan 18.36; Lucas 17.20, 21; Juan 8.31,32; 1Corintios 12.13; Efesios 1.22,23; 2.19-22; Mateo 16.18; 13.47,48; 22.2-14; 15.9; 1Corintios 11.18; Romanos 16.17; 2 Tesalonicenses 3.6,14; 2Corintios 6.14-18.

 

O. EL BAUTISMO. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  el Bautismo es un lavamiento regenerador divinamente instituido;

•  se destina tanto a niños como a adultos,

•  y que se puede aplicar lavando, rociando con agua o sumergiendo en ella;

•  Dios en su gracia, a todos los que reciben el bautismo con fe, les da el perdón de los pecados y la promesa de vida eterna.

Referencias: Mateo 28.19; Tito 3.5; Marcos 10.14; Hechos 16.15; Hechos 22.16; 2.38; Marcos 16.16; Colosenses 2.12.

 

P. LA CENA DEL SEÑOR. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  en el sacramento de la Santa Cena , el cuerpo y la sangre de Jesucristo están verdaderamente presentes en, con y bajo el pan y el vino, y son recibidos por todos los que comen y beben en la mesa del Señor;

•  los cristianos reciben el cuerpo y la sangre de Cristo para perdón de los pecados, fortalecimiento de su fe y crecimiento en la piedad;

•  la Santa Cena debe darse solamente a aquellos que profesan la fe cristiana.

•  la Santa Cena es la manifestación de la comunión con Dios y con los demás miembros de la iglesia.

Referencias: Mateo 26.26-28; 1 Corintios 10.16; 11. 23-29.

 

Q. LA ORACIÓN. Creemos , confesamos y enseñamos que:

 

•  la oración es la comunicación de los cristianos con Dios, no es un medio de gracia;

•  no es un acto por el cual se obtengan méritos o recompensas, a pesar de estar divinamente ordenada;

•  todo cristiano tiene el privilegio y la oportunidad de practicarla regularmente para provecho propio y para beneficio de otros;

•  la oración hecha con fe, conforme a la voluntad de Dios, tiene la clara y segura promesa de que Dios la acepta y responde de la manera que más conviene.

Referencias: Mateo 7.7,8; Salmo 50.15; 1 Timoteo 2.1, 8; 1Juan 5.14; Isaías 65.24; Mateo 21.22.

R. DIABLO E INFIERNO. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  existe una gran hueste de espíritus (llamados “demonios” en la Biblia ), dotados de poder, que son enemigos implacables de Dios y de su iglesia;

•  fueron lanzados al infierno;

•  el infierno es el lugar de castigo. El castigo es lo opuesto a la vida y la salvación. Se lo suele describir como el fuego eterno o la eterna separación de Dios.

•  En el día que Jesús regrese todos los hombres que murieron sin fe en Jesucristo serán destinados al infierno de tormento y condenación eterna.

•  La existencia del infierno es una realidad que se basa en la autoridad de las Escrituras Reveladas.

Referencias: Efesios 6.12; 1Pedro 5.8,9; Judas 6; Mateo 25.41; Isaías 66.24.

 

S. LA MUERTE Y EL MÁS ALLÁ. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  El cuerpo, que en la muerte fue separado del alma, será resucitado el día en que Jesucristo regrese y se unirá nuevamente al alma;

•  Todos los hombres serán juzgados por Jesucristo;

•  Todos los creyentes en Jesucristo recibirán la vida eterna en el cielo,

•  en cambio los no creyentes serán apartados de la presencia de Dios e irán a la condenación eterna.

Referencias: Juan 5.28, 29; Mateo 25.31-46.

 

 

T. CUESTIONES ESPECIALES.

 

T.1. CREDOS. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  un credo, como la palabra misma lo dice y significa (credo = yo creo), es simplemente una afirmación de aquello que se cree;

•  todo aquel que confiesa ser cristiano tiene un credo;

•  un credo no es un complemento a la Biblia ; sino una respuesta de fe a las verdades reveladas en la misma;

•  La función del credo es confesar la fe y defenderla de posibles errores y falsas interpretaciones.

Referencias: 1 Pedro 3.15,16; Mateo 10.32

 

T.2. ESCRITURAS. Aceptamos las Escrituras canónicas del Antiguo Testamento y del Nuevo Testamento como la palabra de Dios inspirada e infalible y como la única fuente de fe y vida.

 

T.3. SIMBOLOS. Confesamos junto con la Iglesia Cristiana Universal los antiguos credos ecuménicos (El Credo de los Apóstoles, de Nicea y de Atanasio). Además suscribimos las confesiones luteranas particulares (Confesión Inalterada de Augsburgo, 1530; La Apología , 1531; Los Artículos de Esmalcalda, 1537; los Catecismos Mayor y Menor de Lutero, 1529; La Fórmula de Concordia, 1577), como la exposición fiel de la doctrina bíblica.

 

T.4. RELIGION Y CIENCIA. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  puesto que Dios se reveló en la grandeza y complejidad del universo, que se creó a sí mismo, que se reveló como un Dios de misericordia y amor en la obra redentora de Cristo, por cierto no puede haber conflicto entre la verdadera ciencia y las verdades de la Biblia ;

•  todas las teorías evolucionistas y filosóficas que niegan el lugar de Dios en el universo, o que intentan negar su revelación salvadora y santificadora, no concuerdan con las verdades reveladas de la Biblia ;

•  la ciencia debiera ser, una forma de manifestación de las grandes bendiciones que Dios derrama sobre la humanidad.

Referencias: Salmo 8.3,4; 19.1; Hebreos 1.10; 11.3; Génesis 1.28.

 

T.5. ECUMENISMO. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  la división que reina en la iglesia cristiana visible es una condición deplorable, y que los responsables por ella son los que defienden y profesan falsas doctrinas;

•  no puede haber verdadera unión exterior donde no hay unión interior, en la fe;

•  la esperanza de una cristiandad unida se hará realidad solamente cuando todos los que confiesan ser cristianos acepten todas las doctrinas presentadas en la palabra de Dios.

R e ferencias: Romanos 16.17,18; Efesios 4.3-6.

 

T.6. EDUCACION RELIGIOSA. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  la educación cristiana no es función del estado, sino del hogar y de la iglesia;

•  corresponde a la iglesia organizar escuelas y planear otras actividades que ayuden a los padres a educar a sus hijos en el amor del Señor;

•  la educación cristiana y la instrucción de niños y jóvenes, es una obligación que los padres cristianos tienen consigo mismos, con sus hijos, su iglesia y su patria.

•  Referencias: Marcos 10.14; Juan 21.15; Efesios 6.4; Deuteronomio 6.6.

 

T.7. IGLESIA Y ESTADO. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  el principio que establece la separación entre la iglesia y el estado está en armonía con el espíritu y la letra de las Escrituras;

•  la raíz de ello, la ejecución de las leyes civiles compete al estado y no a la iglesia;

•  el cristiano tiene derecho de participar en el estado;

•  la interferencia de la iglesia en el estado y viceversa no es conveniente.

Referencias: Juan 18.36; Mateo 22. 21; Romanos 13. 1-7

 

T.8. EL DIVORCIO. Creemos, confesamos y enseñamos que:

 

•  Dios instituyó el matrimonio como el elemento fundacional de toda la sociedad. No es una creación humana.

•  Dios espera que el matrimonio sea una unión exclusiva y duradera, y por ello prohíbe la poligamia y la promiscuidad sexual porque atentan contra la santidad del matrimonio.

•  el matrimonio no es un sacramento, y es válido, aún sin ceremonia religiosa.

•  el vínculo matrimonial debe preservarse inviolable;

•  delante de Dios, ningún divorcio es válido, a no ser en casos de adulterio, abandono malicioso, violencia intrafamiliar;

Referencias: Mateo 19.9; 1 Corintios 7.15

 

Extraído del folleto "Lo que creen y enseñan los Luteranos" de CPTLN.






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